Cada año producimos más datos que nunca: en 2024 fueron 149 zettabytes y para 2025 se esperan 181. En medio de este desborde informativo, son los algoritmos los que deciden qué vemos, qué ignoramos y, en última instancia, cómo entendemos el mundo. Esta automatización silenciosa hace que sea urgente una alfabetización digital profunda. La ciudadanía debe conocer cómo operan los sistemas que organizan su realidad diaria. Sin ese conocimiento, alimentamos sin saberlo algoritmos que nos encierran en burbujas informativas, mostrándonos solo lo que probablemente nos guste para mantenernos conectados.